Un libro es una aventura

Recién había cumplido 27 años cuando viajé a Xalapa, Veracruz para mi cumpleaños con dos de mis mejores amigs de la Universidad. Sin saberlo, estaba ante el inicio de mi próximo destino. 

En la puesta en escena Cero, dirigida por Analie Gómez*, conozco a tres personajes viajando a Xalapa, Veracruz. Cada quien tiene un desafío para desenredar, liberar o aliviar algo de su historia. Lucy, Lina y Enrique; les une el destino y desarrollan una inesperada historia cómica y tierna, cuando están a punto de cumplir 27 años.

Al pasar por Xalapa, fue inevitable visitar sus librerías. Y los libros llaman, te piden que te acerques. Tomé “El lenguaje del cuerpo”, de Alexander Lowen. Tendría unas 400 hojas y comencé a hojearlo.  No entendí mucho. Estuve a punto de no comprarlo hasta que llegué a un párrafo que describía las tensiones musculares que ocurrían en actos muy íntimos y que me eran familiares. Pero nunca lo había hablado con alguien. Era secreto. Explicaba la relación entre la tensión crónica corporal y la vivencia psicológica. Era revelador. Pero ¿cómo sabría Lowen algo así? Me sentí expuesta. Quise saber más. Compré el libro.

Antes del estreno de Cero, Analie hace un ensayo abierto para recibir impresiones de la obra. Me conmueven muchísimo las coincidencias de la obra con mi viaje. De quienes saben de astrología, les he escuchado decir que cerca de los 28 años ocurre el retorno de Saturno: cuando este planeta vuelve al mismo grado matemático donde estaba cuando nacimos.

Esa época fue un parteaguas en mi vida porque encontré ese libro que no comprendía, pero que me cautivó y sin saber que cuatro meses después estaría viajando a Buenos Aires a estudiar Bioenergética. Ese primer año de formación nos dedicamos a estudiar El Lenguaje del Cuerpo. Resulta que no es tan sencillo de comprender, a menos que el texto pase por la experiencia de movimiento.

Después veo la obra en el Centro Cultural Olimpo. Puedo mirar de vuelta las calles de Xalapa, que los actores van moviendo en el escenario de forma muy creativa. Relatan sus historias sobre sus calles inclinadas, el parque Juárez y su estancia en el hotel. Cada personaje nos va contando sobre el motivo que les llevó a hacer ese viaje y nos permite tocar nuestros propios viajes de amor, dolor y la búsqueda de libertad. 

Como la libertad que conquisté en ese viaje a Xalapa


*aquí un poco más sobre la puesta en escena https://www.analiegomez.com/blog/cero

Anterior
Anterior

Se aprende en compañía

Siguiente
Siguiente

Masaje Bioenergético