Pude decirlo

Me lastimó profundamente que no se haya comunicado conmigo el día del temblor.

Bueno, lo hizo. Hasta esa noche. Me escribió por email, casi formal, distante.

Me recordó a mi ex cuando me reclamó que no había comida en el refrigerador, cuando yo estaba en pleno duelo por la muerte de mis primos y mi tía en un accidente terrible.

En ese entonces, muchas sensaciones encontradas se atoraron en mí, justo en la mitad de mi cuerpo, dejándome en un estado de confusión, sin respuesta. Sin palabras. 

Pero esta vez, ocho años después de ese duelo, a esta otra pareja si pude comunicarle con palabras sencillas, el dolor que sentía porque esperaba unas palabras de su parte que no llegaron. Quería sentir que le importaba.

Y lloré al decírselo. Lloré sin dudar. Sin confusión. Desde el fondo.

Sin el propósito de reclamarle; solamente comunicarle: “Te necesitaba en ese momento”.

Y temblé al decírselo.